4 de mayo de 2011

Coger el camino de la vida...

Siempre me había preguntado qué era aquello de coger el camino más fácil. Creía que no existían caminos más fáciles o más difíciles simplemente caminantes capaces de tomar decisiones. Pero ahora sé que me equivocaba. Sí hay caminos más fáciles que otros.
Podría decirse que la vida de por sí es una recta y que a los lados hay distintos caminos pero llegará el momento en el que no podrás caminar recto porque estarás en medio de dos bifurcaciones.
Imagina que quieres a dos personas. Bueno no, mejor imagina que quieres muchísimo a una persona, que incluso las amas. Pero con ella todo parece ser difícil, parece que las bases no están seguras y que todo se podría desvanecer. Sin embrago también existe una segunda persona, ella te quiere y es algo que sabes, te sientes cómodo a su lado pero sabes a la perfección que no la amas.
He aquí el quid de la cuestión un camino difícil (la persona a la que amas pero con la cual todo es difícil) o el camino fácil (una opción que sabes que siempre ha estado y que por miedo a que fallara la persona que siempre has amado no descartas).
Sinceramente soy de las que cogería el camino difícil. Todo por estar junto a la persona que más quiero. Es de cobardes no elegir la opción del camino difícil sólo por miedo a perder. ¿Qué hay peor que perder a la persona con la que sueñas cada noche? Por miedo a no luchar. Tirar la toalla sin que ni siquiera hubiera empezado la batalla.
Si escoges el camino más fácil sólo te estarás conformando. Y la vida no es para inconformistas.

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